La reducción de la velocidad de los buques reduciría enormemente los daños que el transporte marítimo está causando a la salud humana, la naturaleza y el clima, según un nuevo informe publicado por Seas at Risk and Transport & Environment (T&E).

Según las dos ONG medioambientales con sede en Bruselas, es bien conocido el gran efecto positivo que pueden tener las velocidades reducidas en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Lo que ha recibido menos atención es el efecto positivo que este cambio de velocidad tendría sobre la naturaleza y la salud humana.

El informe describe cómo una modesta reducción del 20% en la velocidad del barco reduciría la contaminación acústica submarina en un 66%, y la posibilidad de una colisión fatal entre un barco y una ballena en un 78%. Tanto el ruido como los impactos de las ballenas están teniendo un serio impacto en la salud del medio ambiente marino.

Además, la reducción de la velocidad de los buques significa una reducción del consumo de combustible, lo que no sólo se traduce en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también en grandes reducciones de los óxidos de carbono negro, azufre y nitrógeno, todos ellos importantes contaminantes atmosféricos. Las emisiones de SOx y NOx tienen graves consecuencias para la salud humana, mientras que el carbono negro es un problema en el Ártico, donde es responsable de la aceleración del calentamiento global.

El nuevo estudio se encargó antes de la última ronda de negociaciones de las Naciones Unidas sobre el clima de los buques en la Organización Marítima Internacional (OMI) en Londres. La sexta sesión del Grupo de Trabajo Intersesional sobre Emisiones de GEI (ISWG-GHG6) del Comité de Protección del Medio Marino de la OMI se reúne del 11 al 15 de noviembre para considerar propuestas de medidas a corto plazo para abordar el impacto climático del transporte marítimo, entre ellas la reducción de la velocidad de los buques.

«La reducción de velocidad es lo más cercano a una bala de plata que la OMI pueda ver», dijo John Maggs de Seas at Risk.

«Los delegados que asisten a las negociaciones de la OMI sobre el clima de esta semana tienen sobre la mesa propuestas para reducir la velocidad de los buques que no sólo afectarían en gran medida el impacto climático del transporte marítimo, sino que reducirían masivamente la contaminación atmosférica, la contaminación acústica subacuática y la incidencia de colisiones mortales entre ballenas y buques, cuestiones todas ellas que la OMI también debe abordar».

«Matar cuatro pájaros de un tiro es bastante bueno, pero cuando se añade que ahorra dinero a los armadores en su factura de combustible, no hay que pensarlo dos veces», añadió Faig Abbasov, de Transporte y Medio Ambiente.