El 4 de agosto se produjo una potente explosión en la zona portuaria de Beirut, que mató e hirió a decenas de personas y causó daños generalizados.

Al anochecer del 4 de agosto, no hay aun mayor claridad en cuanto a la causa de la explosión, y lo que la desencadenó. Un testigo ruso insiste en que vio el «almacen» en llamas antes de la explosión, se las arregló para grabar el fuego y las explosiones en su teléfono móvil.