Los planes de negocios normalmente asumen un grado de certeza. Las empresas de logística calculan un rendimiento de referencia; lo modifican en función de las mejoras, los vientos de proa y de popa, y crean un nuevo plan de previsión. Dado que la variación de este año hace que el uso de los datos de 2020 sea poco fiable, el próximo año será diferente. Los pronósticos se construirán sobre los conductores a través de muchos escenarios, y luego deben ser convertidos a un plan de negocios. Ante esta extraordinaria situación McKinsey & Company califica los siguientes seis pasos como importantes para la planificación y el monitoreo basado en conductores del negocio para el próximo año:

Construir la estrategia de recuperación: Para el equipo directivo, el enfoque inicial debe ser dirigir la empresa a través de las compensaciones estratégicas como el aumento de los márgenes o la defensa de la cuota de mercado. Éstas informan la asignación de capital, los umbrales de riesgo y la rendición de cuentas, y ayudan a determinar las métricas empresariales más importantes para el próximo año.

Utilizar impulsores adecuados para los modelos: Mientras un equipo de ciencia de datos trabaja en la identificación de los impulsores y en la ampliación de los conjuntos de datos utilizados para la previsión, los expertos en negocios deben ayudar a decidir qué impulsores tienen sentido y si el impacto modelado está en línea con la intuición del liderazgo.

Establecer y comunicar los objetivos: Dada la incertidumbre, el próximo año podría presentar una oportunidad para cambiar algunos de los incentivos y objetivos utilizados para la gestión del rendimiento de una empresa. Las empresas podrían buscar, por ejemplo, objetivos que estén menos vinculados directamente a los resultados (que no siempre están bajo el control del equipo), sino que se relacionen con la aplicación de la estrategia de recuperación, los impulsores que se están supervisando o las medidas necesarias. Además, no es necesario que todas las variables se centren en el corto plazo. Por ejemplo, la gestión de la deserción -que puede no afectar a los resultados financieros en 2021 pero sí a largo plazo- podría ser útil para algunos equipos.

-Crear la primera versión del presupuesto y el plan: Realizar el cálculo completo de los impulsores externos e internos, aplicar las decisiones y objetivos para influir en ellos y dejar que el modelo produzca el presupuesto y la (re)previsión financiera resultantes. Es posible que la planificación tenga que comenzar con datos de mercado de alto nivel para el próximo año. Por el contrario, las iniciativas que comienzan con datos específicos de unidades comerciales o regiones deberían centrarse en gran medida en las excepciones debidas a la idiosincrasia real dentro de sus respectivos dominios.

Establecer revisiones regulares y mejores: En este entorno, comparar los ingresos mensuales no genera tantos conocimientos como comprender qué está afectando a los ingresos, dónde y cómo. Por lo tanto, las revisiones deberían ocurrir probablemente con más frecuencia y con más granularidad que en años anteriores. Estos exámenes no sólo sirven para garantizar la rendición de cuentas de los equipos, sino también para recoger y aprender de su retroalimentación. Las enseñanzas extraídas de esos exámenes pueden ayudar tanto a ajustar las hipótesis del modelo como a determinar las reacciones y decisiones que están funcionando. Los exámenes que se centran en percepciones aplicables son siempre más valiosos, ahora más que nunca, subraya McKinsey.

Asegurar la disposición de los principales elementos facilitadores. Reconociendo que se están aplicando muchos procesos y enfoques nuevos al mismo tiempo, la gestión del desempeño no se resolverá únicamente mediante complejos modelos matemáticos. Los datos correctos pueden ayudar a las empresas a formalizar estas nuevas formas de trabajo y hacer planes para el próximo año. Para muchas empresas, estos cambios constituirán una transformación de su forma de operar.

Finalmente, para McKinsey la planificación y la previsión sin una línea de base fiable representa la nueva forma de trabajar para casi todas las empresas de logística. Aunque el sector se ha recuperado de crisis anteriores, la magnitud de la incertidumbre actual hace que las previsiones para el próximo año que se basan en modelos convencionales ya no sean fiables. La previsión basada en los conductores es un enfoque más sólido de la modelización, ha sido beneficiosa en respuesta a la crisis de COVID-19, y podría sentar las bases de una nueva forma de trabajo. La combinación de esto con la intuición de liderazgo y la gestión del cambio podría ser una forma de planificar para el próximo año y, de hecho, los años siguientes.