La asociación comercial internacional que representa al sector de la gestión de buques reclama una voz única para el transporte marítimo a la hora de trabajar con los reguladores, pues de lo contrario se corre el riesgo de que las políticas populistas se vuelvan irreflexivas y alejen a los posibles inversores.

Al proponer un nuevo «Comité Marítimo Internacional» (IMC), Mark O’Neil, Presidente de InterManager y Director General de Columbia Shipmanagement, afirma que el transporte marítimo necesita «una sola voz» que lo represente a nivel mundial y permita a la comunidad marítima comunicarse más eficazmente con los reguladores.

Mientras el sector se prepara para la conferencia de la ONU sobre el clima COP26, que se celebrará en noviembre, O’Neil insta a aprovechar la cooperación lograda al trabajar colectivamente para hacer frente a los retos que plantea la pandemia del Covid-19, para abordar otros problemas mundiales.

En conjunto, los miembros de InterManager participan en la gestión de más de 5.000 buques y son responsables de más de 250.000 marinos.

En su intervención durante la Cumbre Internacional de Armadores y Gestión de Buques, celebrada la semana pasada en la Semana Internacional del Transporte Marítimo de Londres (LISW21), O’Neil propuso la creación de un «Comité Marítimo Internacional» (IMC) compuesto por representantes de todos los sectores marítimos, cuya presidencia rotaría entre las organizaciones miembros. El IMC recopilaría todos los puntos de vista y opiniones relevantes de los distintos sectores marítimos y presentaría los resultados de un debate informado del sector a los gobiernos que tomen decisiones, lo que repercutirá en el funcionamiento del transporte marítimo en el futuro.

«Creo que el sector necesita urgentemente una mayor colaboración entre los organismos que gobiernan los distintos aspectos de la industria», dijo O’Neil.

«Tenemos que influir en el debate cuando llega a los gobiernos que deciden. En la actualidad tenemos varios organismos que hacen su parte para sus miembros, pero esos miembros sólo representan una parte de la industria. Necesitamos que los puntos de vista del sector se expresen con una sola voz», dijo.

«La OMI hace muy bien su trabajo, pero no es la voz del transporte marítimo, ni nunca se pretendió que lo fuera», dijo O’Neil, señalando que la Organización Marítima Internacional (OMI) es un regulador, no un grupo de presión.

Declaró que el transporte marítimo ha llegado demasiado tarde a las discusiones y ha sido el «Johnny-come-lately» del debate internacional, comentó: El transporte marítimo es un sector de inversión a largo plazo y no puede funcionar con políticas populistas e improvisadas; de lo contrario, los inversores se irán a otra parte».

Hay que actuar ahora o «de lo contrario, el transporte marítimo corre el riesgo de perder su elevado estatus dentro de la cadena logística global», afirmó.