El equipo de la TU Delft Solar Boat ha pasado un año trabajando para conseguir su sueño: realizar el primer bote de hidrógeno volador con su proyecto Hydro Motion. Los 20 estudiantes lo han conseguido: una embarcación apta para el mar, totalmente equipada con un sistema de hidrógeno y unos hidroalas superresistentes bajo el bote.

A una velocidad de 22 kilómetros por hora, los hidroalas hacen que el bote, un trimarán de más de 1.000 kilos, vuele sobre el agua. Tras el periodo de diseño, producción y pruebas, ha llegado la fase final de este proyecto: ¡es hora de competir! El equipo competirá la semana que viene en el Campeonato Mundial en mar abierto de Mónaco, que se celebra del 8 al 10 de julio.

Los estudiantes irán a por la victoria de la desafiante carrera de larga distancia, compitiendo contra otros botes de propulsión sostenible. El bote Hydro Motion es una impresionante inspiración para el sector marítimo.

Navegando y volando en la carrera de larga distancia
Llenos de valor, los 20 estudiantes comenzaron el emocionante año. Realizar el bote en el plazo de un año sería un trabajo enorme. Rick van Wilsem, ingeniero jefe, afirma con entusiasmo: «Lo hemos conseguido, podemos decirlo con certeza. Todo el bote ha salido del agua.

Estamos orgullosos de anunciar con el equipo que hemos hecho el primer bote de hidrógeno con foils del mundo». Del 8 al 10 de julio, el equipo de estudiantes competirá por el título mundial en Mónaco. Los estudiantes compiten en la clase Open Sea del Monaco Energy Boat Challenge. Aspiran a ganar la regata de larga distancia con la innovadora embarcación. Con ello quieren demostrar el potencial de los botes impulsados por hidrógeno.

Será una carrera muy emocionante en la que el equipo competirá con formidables rivales de todo el mundo, estudiantes pero también empresas. Las embarcaciones eléctricas y de hidrógeno competirán entre sí en tres partes: la maniobrabilidad, el sprint y, como carrera más importante, la carrera de larga distancia.

El primer bote volador de hidrógeno del mundo
Créditos de la imagen: TU Delft Solar Boat Team

El equipo ha puesto su mirada en esta última carrera. El bote de hidrógeno ha sido optimizado para afrontar este reto: navegar durante 6 horas seguidas en mar abierto sin repostar. El equipo que cubra la mayor distancia será el ganador. La carrera puede seguirse a través de la página web y de los canales de las redes sociales del equipo TU Delft Solar Boat. El equipo está ahora ocupado con los últimos preparativos para el campeonato mundial de Mónaco. Por ejemplo, se está realizando un simulacro de carrera, en el que cada uno puede preparar su papel para la carrera. El equipo está muy ilusionado.

El bote de hidrógeno Hydro Motion
La embarcación es manejada por tres pilotos y alcanza velocidades de hasta 40 kilómetros por hora. En el bote de los estudiantes, el gas hidrógeno se almacena a alta presión en un depósito de a bordo. La pila de combustible combina este hidrógeno con el oxígeno del aire para generar electricidad. De este modo, el motor funciona y el bote navega.

El primer bote volador de hidrógeno del mundo
Créditos de la imagen: TU Delft Solar Boat Team

Pero, ¿cómo consigue este enorme bote de hidrógeno elevarse en el aire? Debajo del bote hay tres hidroplanos muy resistentes. Estos funcionan bajo la superficie del agua de forma similar a las alas de un avión. A la velocidad de despegue de 22 kilómetros por hora, elevan el peso unos 40 centímetros por encima de las olas, un espectáculo. Cuando los cascos del barco vuelan por encima del agua, experimentan una resistencia drásticamente menor que en el agua. De este modo, la embarcación consume muy poca energía. La eficiencia es de gran importancia durante la desafiante carrera de larga distancia que le espera al equipo en Mónaco.

La misión del equipo
El TU Delft Solar Boat Team es un equipo multidisciplinar formado por 20 estudiantes. Todos ellos dejan de lado sus estudios durante un año para el proyecto Hydro Motion. El verano pasado se formó un equipo muy unido con el que trabajan estrechamente día a día, aprendiendo mucho y progresando. Los estudiantes están trabajando en este genial proyecto con una importante misión. Quieren inspirar a la industria marítima, actualmente gran consumidora de combustibles fósiles, hacia un futuro verde.

Anteriormente, el equipo fabricaba buques solares, como su nombre indica. Después de 15 años, dieron un gran paso con la transición al hidrógeno. Con la ayuda de antiguos alumnos y empresas asociadas, los estudiantes asumieron el nuevo reto. Pasaron de generar energía verde a almacenarla. Ser capaz de almacenar energía verde a bordo es un paso esencial para hacer más ecológico el transporte marítimo. Especialmente en el caso de los buques más grandes y las largas distancias, se necesita un medio que pueda almacenar mucha energía verde en poco volumen. El hidrógeno es una buena opción para ello.