Un dron rastreador ha estado al acecho este verano en el concurrido Estrecho de Gibraltar en busca de buques que incumplan la normativa mundial sobre emisiones de azufre.

La operación la lleva a cabo la Dirección General de la Marina Mercante española y es la primera vez que se vigilan estas emisiones con un dron fuera de las zonas especiales de control de emisiones designadas en el norte de Europa.

El objetivo de la operación es detectar las emisiones de óxido de azufre que incumplen los límites establecidos en el Convenio Internacional sobre la Contaminación Marítima (MARPOL – Anexo VI), mediante el uso de aeronaves pilotadas por control remoto de la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA). El límite actual de óxido de azufre en los combustibles de los buques es del 0,50% en masa.

Desde mediados de julio, el dron realiza dos vuelos diarios con una media de diez inspecciones al día. Las cifras actuales muestran que de los 294 buques inspeccionados, unos 27 se encontraron en posible incumplimiento de los límites de contenido de azufre en su combustible.

Las mediciones y los registros se registran automáticamente y las infracciones activan una alerta en la base de datos THETIS-EU de la AESM. Aunque las mediciones no confirman directamente el incumplimiento, la información ayuda a las autoridades portuarias a seleccionar los buques para su inspección y a proceder a las pruebas de laboratorio necesarias para cualquier posible sanción.

El dron, concretamente un CAMCOPTER® S100, ha sido contratado por la EMSA por el consorcio Nordic Unmanned, Norce y UMS Skeldar. La aeronave de despegue vertical tiene una autonomía de vuelo de más de seis horas y un alcance de más de 100 km. Para ayudar a detectar los gases generados por la combustión del combustible y expulsados por las chimeneas de los buques, la aeronave está equipada con sensores de gas y cámaras que cubren rangos espectrales ópticos e infrarrojos.

Los vuelos despegan de una base en Tarifa (España) y está previsto que continúen hasta finales de octubre.