El último buque tanquero de una flotilla de tres petroleros iraníes atracó en el puerto de Guaraguao, al este de Venezuela, el domingo, según datos de Refinitiv Eikon y de una persona familiarizada con el asunto, ya que el presidente Nicolás Maduro prometió normalizar el suministro de combustible en el país hambriento de gasolina.

Los tres buques cisterna, que comenzaron a llegar la semana pasada, trajeron unos 820.000 barriles de combustible al país sudamericano, donde la grave escasez de gasolina, así como la falta de suministro fiable de energía, agua y gas para cocinar, han provocado una ola de protestas en el descuidado territorio interior en las últimas semanas.

La escasez se produce cuando la otrora formidable red de refinación de 1,3 millones de barriles por día de la compañía petrolera estatal Petróleos de Venezuela casi se ha colapsado, aunque dos refinerías han estado produciendo durante la última semana alrededor de 50.000 barriles por día de gasolina.

Maduro anunció la semana pasada un nuevo plan de racionamiento, que comenzará el lunes, en el cual las autoridades distribuirán el combustible de acuerdo a las matrículas de los automovilistas.

«Mañana, 5 de octubre, comienza el plan para normalizar y reiniciar la situación de distribución de gasolina», dijo Maduro en un discurso televisivo estatal del domingo. «Hemos logrado en la última semana producir la gasolina y otros productos que Venezuela necesita, además de la buena cantidad de gasolina que ha llegado del extranjero».

El Faxon entró en aguas venezolanas el sábado y atracó en el puerto de combustible de Guaraguao, que está conectado a la refinería de Puerto La Cruz, el domingo por la tarde, según la persona familiarizada con el asunto. Los demás buques cisterna están atracados en refinerías de las regiones occidental y central de Venezuela.

Irán y Venezuela han intensificado la cooperación económica este año, ya que los Estados Unidos aumentaron las sanciones a las industrias petroleras de ambos países.