Mientras que los materiales avanzados son comunes en la aviación y en la construcción de automóviles, la mayoría de los barcos todavía están hechos de acero pesado, algo que el proyecto RAMSSES, financiado por la UE, está dispuesto a cambiar. El proyecto colabora con socios industriales y de investigación en los cascos, superestructuras, cubiertas y cabinas, así como en los timones y hélices. Se encontro más información con el ingeniero de investigación y desarrollo de la CMT, Matthias Krause.

El 1 de enero de 2020, en un intento por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la industria naviera comenzó a navegar por uno de los mayores cambios que jamás haya visto: la adhesión a un nuevo nivel de azufre en el combustible que no sea superior al 0,50% m/m, en línea con el acuerdo MARPOL 2020 de la Organización Marítima Internacional (OMI).

Según la OMI, el 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero son causadas por la industria marítima mundial, y su Tercer Estudio sobre Gases de Efecto Invernadero afirma que las emisiones de la navegación podrían crecer entre un 50% y un 250% para 2050.

Si bien el cumplimiento significa utilizar sistemas de limpieza de gases de escape (EGCS) o combustibles alternativos, el uso de compuestos y materiales más innovadores y ligeros también aportará beneficios ambientales al reducir los costos de la energía y el combustible.

Esto es lo que el proyecto RAMSSES, financiado por la UE, pretende conseguir. Tras su lanzamiento en junio de 2017 y hasta mayo de 2021, está trabajando con 36 empresas diferentes que han estado desarrollando 13 demostraciones, aplicando soluciones de materiales innovadores como los compuestos o el acero avanzado para su futura comercialización.