La Comisión de Investigación de Accidentes de Transporte de Nueva Zelanda ha publicado su informe sobre el encallamiento del Dolphin Seeker en octubre de 2018, señalando que el skipper estaba trabajando solo en una situación de alto riesgo y no hacía un uso adecuado de las ayudas electrónicas a la navegación.

El catamarán de pasajeros con límites restringidos Dolphin Seeker estaba en su segundo viaje turístico de observación de delfines del día en la Bahía de las Islas, con seis tripulantes y 47 pasajeros a bordo. El capitán había localizado una manada de delfines cerca del área de Brampton Bank y estaba maniobrando al Dolphin Seeker para que se quedara con la manada, al mismo tiempo que hacía un comentario sobre el sistema de megafonía, cuando el buque encalló en las rocas a baja velocidad.

Nadie resultó herido, pero el buque sufrió daños significativos en las hélices y daños menores en el casco. Los pasajeros fueron trasladados a otro buque de la compañía. El Buscador de Delfines fue reflotado en la marea creciente y remolcado de vuelta a su puesto de atraque.

La Comisión encontró que la varada ocurrió porque el capitán no notó que el buque se había movido a aguas poco profundas mientras se enfocaba en dar un comentario de los pasajeros al mismo tiempo que maniobraba el buque para mantener su proximidad a la manada de delfines.

La Comisión también constató que el capitán trabajaba efectivamente solo en una situación de alto riesgo. Había pocas o ninguna defensa para prevenir los errores de una persona que resultaron en la varada, tales como la utilización completa de las características del equipo electrónico de navegación del buque.

El informe indica que el capitán era competente en el uso de las ayudas electrónicas de navegación en el Dolphin Seeker, y que estaban encendidas y disponibles para su uso inmediato. Sin embargo, el patrón no los utilizaba de forma rutinaria y tampoco lo hacían algunos de los demás patrones del operador. Una de las razones fue que la mayoría de las operaciones se basaban en el turismo y sólo se realizaban con buen tiempo. Los patrones estaban totalmente familiarizados con la zona de la Bahía de las Islas y, por lo general, navegaban visualmente.

«Un componente clave de la utilización eficaz de las ayudas electrónicas a la navegación es que los usuarios deben estar totalmente actualizados y practicar su uso de modo que puedan alternar sin problemas entre la navegación visual y la electrónica. Esa capacidad depende de su rutina y uso frecuente del equipo, y del equipo que se esté configurando para las condiciones en ese momento», señala el informe.

Había al menos dos características disponibles de los equipos electrónicos de navegación que podrían haberse utilizado para mejorar la seguridad de la navegación, y cualquiera de ellas probablemente habría impedido esta conexión a tierra:

  • el trazador de cartas podría haber sido usado para geocercar de manera efectiva peligros como las rocas. Debido a la naturaleza repetitiva de la misión del Buscador de Delfines, y al equipo común de toda la flota, sería posible realizar la geo-cerca de la mayoría de los peligros de navegación dentro de la Bahía de las Islas.
  • la sonda de profundidad podría haber tenido una alarma ajustada para alertar al capitán cuando el buque se adentrara en aguas poco profundas.

La Comisión ha planteado la cuestión del uso ineficaz o inadecuado de las ayudas electrónicas a la navegación en otras dos investigaciones recientes. En un caso, las ayudas electrónicas de navegación no estaban configuradas correctamente para su uso inmediato. En ambos casos, las alarmas no fueron activadas o silenciadas, o fueron detectadas por la tripulación y no se actuó en consecuencia.