La construcción de una planta refinadora de crudo en el puerto petrolero de Dos Bocas, en el este de México, fue adjudicada a consorcios formados por dos empresas de EEUU y una de Corea del Sur con tres mexicanas, con un costo estimado de 8.134 millones de dólares, informó la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

El primer paquete por 1.705 millones de dólares fue adjudicado a la asociación de empresas formada por Fluor Enterprises (Texas, EEUU) con la mexicana ICA Fluor.

Los bloques de obras dos y tres, por 1.789 y 1.410 millones de dólares, se asignaron a la asociación de Samsung Engineering (Corea del Sur) con la mexicana Asociados Constructores DBNR.
Los paquetes cuatro y seis, por 351 y 1.844 millones de dólares, los ganó el consorcio formado por Kellogg Brown and Root (KBR, EEUU), empresa que «acaba de terminar una refinería en Arabia Saudita con capacidad para producir 360.000 barriles diarios» de refinados, con la mexicana Constructora Hostotipaquillo.

El «trabajo de escritorio» de las obras comenzarán el 1 de agosto, pero en el terreno de 500 hectáreas podrán trabajar hasta que la secretaría de Medio Ambiente autorice la declaración de impacto ambiental del proyecto, explicó la funcionaria.

«Cumplimos el 100% del Manifiesto de Impacto Ambiental, con 5.000 páginas de estudios, mecánica de suelos, sismología y los permisos están en evaluación», y recibirán un dictamen federal el 12 de agosto próximo, dijo Nhale.

De los seis paquetes de obras, fueron licitados cinco para construir la nueva refinería en el principal puerto petrolero del país, en costas del Golfo de México, donde se embarca casi todo el crudo de exportación, afirmó.

«El puerto de Dos Bocas fue elegido por la cercanía de almacenamiento y distribución de crudo de más un millón de petróleo al día, que ya tiene sistemas de distribución, sin necesidad de construir infraestructura externa, como muelles», dijo la secretaria de Energía.

El terreno propiedad de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) ya fue acondicionado y queda pendiente licitar el paquete cinco, destinado al almacenamiento de productos, que comenzará en 2020.

Cuatro constructoras extranjeras convocadas a la primera licitación de la obra, con «invitación restringida», declinaron comprometerse a construir la refinería con un costo menor a 10.000 millones de dólares y estimaron imposible cumplir la meta gubernamental de tres años, lo cual obligó a declarar «desierto» el concurso el 9 de mayo pasado.
Esas empresas fueron Technip (Francia) y KBR (EEUU) en solitario, y los consorcios de Bechtel (EEUU) con Techint (Italia) y WorleyParsons (Australia) con Jacobs (EEUU).

Para la segunda estrategia de construcción, bajo conducción de Pemex, fueron convocadas siete empresas, que además de las ganadoras completaron Jacobs, Saipem (subsidiaria de la italiana ENI), y Wood Group (Escocia, Gran Bretaña).

También fue invitada de nuevo Bechtel, que también decidió abandonar el segundo concurso.

El sistema nacional de refinación lo forman seis refinerías, tres de las cuales serán actualizadas, y la de Dos Bocas será la séptima.
López Obrador dijo que «el objetivo es hacer valer nuestra soberanía, para no depender del extranjero en un asunto tan delicado».

El mandatario responsabilizó de esa dependencia energética a «tecnócratas corruptos e ineficientes», durante el «periodo neoliberal», en el cual «pasamos de ser autosuficientes a comprar el 70% de la gasolinas» que consume el país.

Durante 40 años no se construyó una sola refinería, puntualizó el presidente.

Por sputniknews.com