La adquisición prevista por el constructor naval italiano Fincantieri del rival francés controlado por el Estado, Chantiers de l’Atlantique, para crear un «Airbus of the Seas» europeo, se enfrenta a un colapso a menos que se produzca una intervención política de última hora desde París o Roma.

La oferta expirará dentro de dos días, tras repetidas prórrogas del plazo por motivos de competencia, y el acuerdo sigue a la espera de la aprobación de las autoridades antimonopolio europeas en un mercado que se ha transformado completamente por la pandemia del coronavirus.

«No hay noticias de nuestro lado, no estamos tomando más medidas», dijo un portavoz del grupo italiano, agregando que el grupo había hecho presentaciones completas a la Comisión Europea.

«Una decisión para el 31 de diciembre sólo puede ser política y tomada por los gobiernos o por Bruselas», dijo.

Iniciado originalmente en 2018, el plan de unión entre Fincantieri y Chantiers de l’Atlantique tenía como objetivo crear un campeón europeo en la construcción de cruceros.

Sin embargo, su finalización se ha visto retrasada por las preocupaciones de la Comisión Europea de que la fusión de dos líderes mundiales en un mercado ya concentrado podría aumentar los precios de los cruceros.

Una investigación fue suspendida en marzo para dar tiempo a las empresas a responder. Pero la situación ha permanecido bloqueada, sin una indicación clara de si el acuerdo podrá seguir adelante.

Además, Fincantieri se ha enfrentado a una fuerte oposición en Francia, donde los políticos locales temen la pérdida de puestos de trabajo y temen que China pueda acceder a tecnología sensible tras un acuerdo de cooperación entre Fincantieri y la Corporación Estatal de Construcción Naval de China (CSSC).

Complicando aún más la situación, la demanda de cruceros ha sido torpedeada por COVID-19, que arrasó con varios barcos, dejando a los grandes clientes como Carnival Corp en apuros. Para Fincantieri, cuyas propias finanzas se han visto gravemente afectadas por la crisis, esto ha aumentado las dudas sobre la lógica industrial del acuerdo.

A principios de mes, el presidente de Fincantieri, Giampiero Massolo, dijo a Reuters que el grupo esperaba una decisión de la Comisión para el 31 de diciembre y añadió: «Si no, tendremos que decidir si Chantiers sigue siendo un buen negocio».