El descubrimiento por parte de la administración marítima de Singapur de pruebas de COVID-19 manipuladas de marinos que iban a embarcarse en buques del país ha hecho disparar ahora las alarmas de todos los organismos navieros internacionales. La noticia podría provocar ahora un grave revés en las operaciones de cambio de tripulación que antes se consideraban en importantes centros de transporte marítimo.

La autoridad portuaria marítima (MPA) informó recientemente de un caso en el que un miembro de la tripulación que se incorporó al buque dio positivo en las pruebas de COVID-19, lo que sugiere que el país de origen de la tripulación puede haber estropeado los resultados de las pruebas o los ha alterado.

En la última semana, el país también ha sido testigo de los síntomas de la llegada de un nuevo lote de casos, ya que los miembros de la tripulación fueron sometidos a pruebas con altas temperaturas. Incidentes similares como éstos podrían perjudicar las posibilidades de que en el futuro se produzcan cambios en las actividades de la tripulación en los puertos de Singapur, incluso si los organismos y la tripulación cumplen los protocolos.

Se dijo a un representante de una agencia local de dotación de Filipinas que el reciente aumento de casos entre los marinos que llegan ha dado lugar a estrictas consecuencias por parte de la AMP, como la imposición de multas o la prohibición a los administradores/agentes de buques de reclamar el cambio de tripulación. En los últimos tiempos, se han rechazado una serie de solicitudes a pesar de que el agente acudió personalmente a apelar a las autoridades.

La Asociación Naviera de Singapur había advertido anteriormente sobre los resultados de los casos de manipulación y el incumplimiento de los protocolos de salud antes de la inclusión de la tripulación en la lista de cambios. Esto había ocurrido hace unas dos semanas cuando la MPA había descubierto casos de resultados alterados.