Tenemos ante nosotros una nueva década llena de oportunidades. No hace falta una bola de cristal para darse cuenta de que las tecnologías digitales y los nuevos modelos de negocio tendrán un impacto disruptivo en el transporte marítimo y en las cadenas de suministro.

Existe un consenso cada vez mayor sobre la necesidad de que el sector marítimo adopte la digitalización, no sólo para ser más eficiente, sostenible y ecológico, sino simplemente para mantenerse a flote en un mercado ferozmente competitivo. Para las empresas marítimas que pretenden hacer crecer su negocio y ser más rentables, una estrategia digital no es sólo un «bien que hay que tener», sino el plan para el éxito continuado.

El valor operativo de la digitalización es bien conocido, y los requisitos normativos ofrecen un incentivo adicional para la digitalización. Sin embargo, los profesionales del sector abordan el tema con cautela.

¿Cuáles son los principales obstáculos que impiden a las empresas navieras abrazar el futuro digital?

Mentalidad de ahorro de costes y riesgo percibido
La digitalización requiere invertir en nuevas tecnologías y una estrategia digital clara. Sin embargo, en el sector del transporte marítimo -como en cualquier sector con bajos márgenes de beneficio- cada céntimo se gasta con mucho cuidado. Existe una reticencia a asumir compromisos a largo plazo en un entorno empresarial volátil. Pocas empresas quieren ser «las primeras en moverse» al frente de la transformación, allí donde los compañeros del sector aún no se han aventurado.

En consecuencia, sólo se consideran las inversiones con un historial «probado». Pasar al buque digital se percibe como algo caro e inherentemente arriesgado. Esta «inercia del inversor» está retrasando la adopción de los avances tecnológicos en la industria.

Banda ancha Cara y limitada
La Banda ancha sigue siendo cara y limitada. Aunque varios analistas del sector afirman que a finales de 2020 el número de buques con VSAT a bordo será igual al de los que no lo tienen, no se espera que la Banda ancha disponible aumente a un ritmo que se corresponda con el crecimiento actual de la demanda de tráfico de datos entre el buque y la costa.

Los armadores, los operadores, la tripulación y una serie de proveedores tendrán que competir por la Banda ancha disponible, por lo que habrá que dar prioridad a los servicios de Internet. Tener flujos constantes que obstruyan la conectividad inutilizará otros servicios.

Incluso con la aparición de la tecnología miniaturizada que permite satélites más pequeños y baratos, pasará tiempo antes de que estas nuevas ofertas repercutan en el sector marítimo.

Falta de infraestructura estandarizada
El transporte marítimo está estructurado de forma compleja. Los buques son de propiedad, de propiedad parcial, en empresas conjuntas, gestionados y operados por una o más empresas, la tripulación la realiza otra con una multitud de proveedores con necesidad de datos y actualizaciones digitales para sus equipos.

Una flota de buques contiene cualquier número de configuraciones con diferentes propietarios, gestión y configuraciones. Existe una clara necesidad de soluciones estandarizadas en todas las flotas para ofrecer servicios digitales optimizados y seguros tanto a los propietarios como a los operadores, los vendedores y la tripulación.

A medida que aumenta la banda ancha, se hace más hincapié en la utilización de los datos de a bordo para mejorar el rendimiento y tomar decisiones empresariales más inteligentes. Sin embargo, los datos recogidos deben ser analizados y reunidos de forma que beneficien al sector. Por esta razón, es necesario crear normas para que los datos puedan estar disponibles en tierra de la manera más valiosa.

Hasta ahora, no existen normas digitales claras y establecidas para la recogida de datos de los equipos y programas informáticos a bordo ni para llevarlos a tierra en un formato estandarizado.

Oposición al intercambio de datos por el bien de la industria
El valor para la industria de los datos operativos en tiempo real recogidos a bordo de los buques integrados digitalmente aumenta enormemente si se comparten y utilizan estratégicamente para el análisis de big data, la evaluación comparativa y la optimización del rendimiento entre las empresas y las autoridades.

Por desgracia, muchas empresas se centran en proteger sus datos en lugar de compartirlos ampliamente en el sector marítimo. Esto supone un obstáculo para la colaboración y el intercambio de la comunidad que permite una transición fluida a la digitalización y, en última instancia, ofrece ventajas a toda la industria.

Problemas de cumplimiento de la normativa
En el entorno marítimo actual, los armadores y operadores deben mejorar continuamente la eficiencia y el rendimiento medioambiental de sus buques para cumplir con las últimas normativas y requisitos medioambientales regionales, nacionales e internacionales.

Esto plantea algunas preguntas y preocupaciones típicas, como por ejemplo ¿El despliegue de esta tecnología o modelo de negocio específico se ajustará a la normativa existente o a la nueva? ¿Qué cambios en los modelos de negocio o en las tecnologías pueden ser necesarios para cumplir la normativa? ¿Y qué nuevas normativas se vislumbran en el horizonte que podrían plantear una serie de nuevos retos empresariales?

Un ejemplo: A partir de enero de 2020, la nueva normativa de la OMI obliga a reducir drásticamente el contenido de azufre del combustible de los buques, del 3,5% al 0,5%. El cambio a las emisiones con bajo contenido de azufre es costoso, ya que el combustible con bajo contenido de azufre cuesta unos 250 euros más por tonelada que el HFO estándar.

Estos costes operativos añadidos pueden, a su vez, hacer que muchas compañías navieras se centren aún más en el ahorro de costes en su enfoque de la digitalización de la industria.

Preocupación por la ciberseguridad
A los armadores y operadores les preocupa que una mayor conectividad pueda acarrear mayores riesgos de ciberseguridad. Saben que los clientes esperan que tanto los buques como sus cargas estén protegidos y seguros durante todo el viaje.

Estas preocupaciones son comprensibles. Con el aumento de Banda ancha y la digitalización viene la necesidad de una mayor ciberseguridad. Un mayor número de equipos digitales a bordo conectados a Internet supone una superficie de ataque más amplia para los ciberataques dirigidos o accidentales.

Para hacer frente a esta nueva y compleja realidad de riesgos, los propietarios y gestores de buques deben contar con un plan de gestión de la ciberseguridad integral en sus buques y dentro de su organización.

Reflexiones finales
El futuro del transporte marítimo es digital, y adoptarlo abrirá nuevas oportunidades de negocio y ayudará al transporte marítimo a ser más competitivo, sostenible y rentable.

El cambio digital se está produciendo a un ritmo creciente, cada vez más rápido, ya que las actitudes están cambiando y el escepticismo que rodea a la tecnología marítima retrocede.

Por otra parte, aunque los propietarios y los directivos de nivel C están muy dispuestos a buscar ventajas digitales, la naturaleza de la gestión de los buques está muy orientada al ahorro de costes. Todavía hay una gran distancia entre las ambiciones y el dinero disponible para la implementación de nuevas soluciones digitales. Una fuerte integración requiere normas comunes, claridad en la propiedad de los datos y voluntad de compartirlos.

En definitiva, el sector marítimo se enfrenta a las mismas barreras para la adopción digital que otros sectores. Tenemos que animar a los dirigentes y propietarios a que se den cuenta de ello y dediquen tiempo a implantar las soluciones adecuadas en el orden correcto, con el apoyo de socios tecnológicos y soluciones de probada eficacia.

Al fin y al cabo, la digitalización es una necesidad y el principal factor de éxito del sector en las próximas décadas.