El cambio de mando en la presidencia de Estados Unidos coincide con un momento de inflexión en el manejo de la pandemia, no solo para ese país, sino para todo el mundo: la existencia de vacunas. Desde diciembre 2020 que las agencias farmacológicas de los países alrededor del planeta han estado aprobando con una rapidez récord las fórmulas de los laboratorios para vacunar a la población. Pero, por políticas el gobierno del presidente Trump, Estados Unidos estaba atrasado en comparación con el resto en aplicar un plan de vacunación. Esto, en medio del contexto del fuerte rebrote que comenzó en Europa a inicios de diciembre pasado y que ha está alcanzando al continente americano, desde los vecinos del norte hasta los que estamos en el sur.

Pero, ¿qué tienen que ver las vacunas y la llegada de Biden a la Casa Blanca con el supply chain? Bastante. Según consigna el más reciente análisis de Jon Monroe, especialista en la industria del transporte marítimo, en la ausencia de un plan de inoculación concreto, la cadena de suministro sigue viéndose afectada por una avalancha de demanda de consumo de bienes por sobre servicios, recargando una red desgastada y debilitada por la presencia del virus.

Container gridlock

Gridlock es el efecto de estar estancado, atrapado, amarrado sin opción de liberarse; es un atasco absoluto y ese es precisamente el desafortunado escenario para los contenedores. Hemos visto en diversos análisis provenientes de diferentes fuentes y desde distintos puntos de vista y focos que China es el motor de la logística mundial, la fuente desde donde emanan los productos que consumimos alrededor del mundo. Y si China está mal, el efecto cascada alcanza más temprano que tarde al resto del planeta. Los dos puntos más complejos para la cadena logística en estos momentos son China y Estados Unidos. En el gigante asiático, los contenedores están atrapados en los puertos, mientras que en la cuna del sueño americano hay decenas de barcos esperando a las afueras de los puertos para ingresar a descargar/cargar, actividad que no pueden hacer porque el transporte intermodal está completamente desajustado. ¿Cómo afecta esto a las navegaciones salientes de Asia? Ya no hay espacio para recalar, y si no se puede recalar no se puede descargar y volver a cargar y fluir con productos necesarios. Este es el atasco, donde la red intermodal está detenida por falta de bodegas para descargar y falta de personal para transportar… personal afectado por el virus de manera directa o indirecta.

Al menos en Estados Unidos, la política nacional de uso de mascarilla en lugares públicos proclamada por el flamante Presidente Biden y el anuncio de 100 dosis en 100 días presenta una luz de esperanza para comenzar con el desatasco de la cadena de suministro al reactivar la industria de los servicios -y así darle un respiro a la demanda de productos.

Desde China, con amor

China nos ha entregado mucho en el último año, desde un virus letal hasta la esperanza de volver a la ‘normalidad’ con la aplicación de la vacuna de su propia fabricación. China también nos entrega productos y buenos resultados para los armadores en Q1. Pero el escenario de enero 2021 es muy distinto a nivel mundial, precisamente porque el virus de origen chino ha ‘emparejado la cancha’ de juego de la logística. La alta demanda de carga es constante, por lo que la clásica alza estacionaria del Año Nuevo Chino tendrá poco efecto sobre las cifras de la industria este año.

Precisamente en este punto se enfocará Monroe en sus análisis durante las próximas 6 semanas: Año Nuevo Lunar bajo los efectos del COVID-19. Los rebrotes del virus no cesan en China y la llegada del ansiado festejo no parece mermar en los traslados de personas a ver a sus familias. La cuarentena obligatoria de 14 días dejará millones de personas fuera de sus trabajos, lo que impactará directamente en el área del transporte intermodal chino cuando los conductores y transportistas cambien el sentarse al volante por sentarse a la mesa. Además del fuerte factor de contagio que esta masiva migración supone entre la población, es que básicamente toda China y su industria productiva quedará en modo ‘standby’ durante mucho más que 14 días si se consideran los traslados a destiempo y las cuarentenas de regreso. El gobierno chino no ha prohibido los viajes, pero sí exige extensas cuarentenas para los viajeros e incluso para niños en edad escolar. Sin embargo, por mucho festejo y cuarentenas y fábricas cerradas y camiones estacionados, las órdenes de carga no cesan, sumando al problema del estancamiento de cajas.

Un H1 diferente

Tomando el último mes del 2020 y el primero del 2021, la proyección del primer semestre se ve más o menos pareja alrededor del planeta, con cancelaciones de navegaciones por falta de capacidad, altas tarifas, escasez de cajas, transporte intermodal atascado y cuellos de botella especialmente notorios en China y Estados Unidos.