La marina de Nigeria tiene previsto reforzar sus medidas para erradicar y castigar al personal que colabore con secuestradores y delincuentes, según ha declarado su nuevo jefe naval.

Los secuestros en el Golfo de Guinea, que abarca 2,3 millones de kilómetros cuadrados y limita con unos 20 países, alcanzaron un récord el año pasado, según la Oficina Marítima Internacional.

Los piratas, bien armados y violentos, operan desde los pantanos del Delta de Nigeria, difíciles de vigilar, y los expertos afirman que sus tácticas, cada vez más audaces, demuestran que es muy necesario mejorar la aplicación de la ley.

El contralmirante A.Z. Gambo, nombrado jefe del Estado Mayor de la Armada de Nigeria el mes pasado, declaró que adoptaría un enfoque de «tolerancia cero» y utilizaría «mano dura» contra quienes se dedican a la delincuencia.

«Se revisarán y reforzarán las políticas y medidas establecidas para sancionar al personal de la Armada nigeriana identificado que colabore con saboteadores económicos, narcotraficantes/barones, bandidos, secuestradores y ladrones armados», declaró en un discurso pronunciado la semana pasada en Abuja ante oficiales y comandantes de la Armada.

Recientemente, los piratas asaltaron la ciudadela de un portacontenedores con tripulación turca en esas aguas, matando a un miembro de la tripulación y secuestrando a otros 15.

Mientras que armadas extranjeras, como la de Francia, España e Italia, patrullan las aguas internacionales de la región, según la legislación nigeriana sólo su personal naval puede llevar armas en los buques que se encuentran en sus aguas costeras.

El año pasado, un tribunal nigeriano dictó las primeras condenas en virtud de una nueva ley contra la piratería, pero aun así los secuestros aumentaron.

La asociación marítima BIMCO y la empresa danesa A.P. Moller Maersk, la mayor línea de contenedores del mundo, han pedido una operación internacional coordinada de aplicación de la ley en la región