A la luz del día y con buen tiempo, un granelero estaba en lastre y subiendo por un río. El operador de un buque remolcador que descendía llamó al piloto del granelero para organizar un encuentro de estribor a estribor.

La normativa local exige que el buque que baja, con la corriente a popa y con derecho de paso, se ponga en contacto con el buque que sube y le proponga la forma de pasar.

Los buques acordaron un encuentro de estribor a estribor y se reunieron sin incidentes, pero otro remolcador que venía en sentido descendente se estaba acercando y aún no había acordado el encuentro.

En el granelero, el práctico supuso que el segundo remolcador que bajaba exigiría el mismo encuentro que el primero, es decir, de estribor a estribor.

Sin embargo, esta no era la intención del operador del remolcador y no llamó al granelero para dejar claras sus intenciones.

Durante los siguientes 85 segundos, la situación siguió desarrollándose de forma ambigua hasta que el piloto del granelero llamó al remolcador para confirmar lo que creía que sería un encuentro de estribor a estribor.

El operador del remolcador se vio sorprendido por esta sugerencia, ya que había supuesto un encuentro de babor a babor.

En su opinión, los buques estaban ahora demasiado cerca para ejecutar un encuentro de estribor a estribor con seguridad. Inició una maniobra evasiva de emergencia a estribor sin informar al piloto del granelero. Unos 30 segundos después, los dos buques colisionaron.

Lecciones aprendidas

Este es un ejemplo más de un operador de buques que hace una suposición sobre las intenciones de otro operador de buques que ha llevado a un mal resultado. Para reducir el riesgo en este tipo de situaciones, es esencial una comunicación clara e inequívoca.

¡Siga las reglas! En este caso, el operador del segundo remolcador debería haber llamado al granelero que subía y haber confirmado la forma de paso. Si lo hubiera hecho a tiempo, se habría evitado la colisión.