Los riesgos de guerra pueden variar entre varias coberturas diferentes y tanto los armadores como los aseguradores deben asegurarse de que no están expuestos sin saberlo.

Los recientes acontecimientos en el Golfo de Oriente Medio han puesto de relieve los seguros contra riesgos de guerra, una cobertura que los armadores contratan habitualmente, pero a la que rara vez hay que acceder.

Podría decirse que desde la guerra entre el Irán y el Iraq en el decenio de 1980, durante la cual muchos buques mercantes, principalmente petroleros, fueron objeto de ataques, no se han tenido tanta importancia los riesgos de la guerra marítima, lo que ha alcanzado tal importancia en la actualidad.

Los armadores se enfrentan a varias exposiciones diferentes cuando negocian un buque con zonas que están sujetas a riesgos de guerra. No sólo existe el riesgo de que su barco sufra daños físicos a causa de la guerra, las armas de guerra, los terroristas y otros factores, sino que también puede ser incautado, detenido o bloqueado o atrapado de otro modo sin perspectivas de recuperarlo jamás.

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