Una solución que antes era sólo un concepto polivalente y que utiliza rompeolas ya existentes junto con dispositivos integrados de energía de las olas se ha convertido en una realidad en el proyecto Powerpier, que pronto se desplegará para realizar pruebas en alta mar en Noruega. Geir Arne Solheim, director general de Havkraft -empresa tecnológica que suministrará los convertidores de energía de las olas para el proyecto- ha compartido más detalles sobre este novedoso desarrollo.

El proyecto Powerpier, dirigido por la empresa noruega Marina Solutions con sus socios Ulstein Betong Marine y Havkraft, será capaz tanto de ofrecer protección contra las olas como de aprovecharlas para producir energía limpia.

En concreto, los promotores están haciendo grandes progresos hacia el próximo despliegue de Powerpier, que tendrá lugar frente a la costa de la ciudad noruega de Ålesund, con las unidades Havkraft Wave Energy Converter (H-WEC) ya instaladas en el rompeolas de prueba.

El H-WEC consiste en pequeñas unidades modulares con múltiples cámaras capaces de captar un amplio espectro de frecuencias en el océano.

«Básicamente podemos adaptar el H-WEC a cualquier operación en alta mar o en la costa, ya que es totalmente escalable e independiente tanto del soporte como de los materiales», explica Geir Arne Solheim, director general de Havkraft, que también es inventor y fundador de la empresa.

Esto permite producir energía de las olas de forma más eficiente que antes, ya que la escalabilidad de las unidades modulares garantiza que se recojan todas las alturas y longitudes de onda relevantes y se conviertan en pistones de energía de las olas aplicables que hagan funcionar las turbinas, afirma Solheim.

Un Powerpier flotante que durará un siglo

El proyecto Powerpier, que recibió la aprobación de despliegue de las autoridades noruegas a finales de 2020, representa un amortiguador de olas perfecto para los puertos deportivos, según Solheim. Al mismo tiempo, las olas no se desperdician, ya que se convierten en electricidad sostenible, asequible y respetuosa con la naturaleza.

Se montarán dos unidades H-WEC a bordo del Powerpier, que podrán ampliarse hasta un total de 20 unidades en un rompeolas de 50 metros de largo, dijo Solheim.

Las pruebas durarán sólo unos meses, según Solheim, antes de que el producto se ofrezca a un mercado más amplio.

«Se podría decir que proporcionamos ‘muelles autofinanciados’, ya que la producción de energía a lo largo del tiempo contribuirá al pago inicial del muelle. Los muelles ordinarios suelen ser muy costosos, no sólo de construir, sino también de operar y reparar.

«Un Powerpier flotante puede revestirse para que dure un siglo, lo que significa que la electricidad producida será importante a lo largo de los años, asegurando buenos ingresos. Creo que éste es el futuro de los muelles y puertos deportivos en todas las costas», dijo Solheim.

Dentro de unas semanas, un sistema complementario -un H-WEC montado en el exterior del muelle flotante- estará listo para la demostración en alta mar en Noruega, y mostrará cómo los convertidores pueden encajar en diferentes soluciones, según Solheim.

Soluciones a medida, un camino a seguir

Hay muchas formas de adaptar los muelles existentes, como el muelle de Ulsteinflåten para el proyecto Powerpier. Según Solheim, se están desarrollando soluciones integradas para muelles y barcazas junto con diferentes socios.


«A nuestros clientes no les interesa la máquina en sí, sino sus resultados. Una vez que hemos identificado los requisitos del cliente en un proyecto, podemos adaptar el tamaño adecuado de la planta de energía de las olas con la máxima eficiencia a un coste mínimo. Podemos ofrecer complementos, soluciones integradas e incluso plantas de energía autónomas. Creo que este es el futuro de la energía de las olas», dijo Solheim.

Solheim, que trabaja en el sector de la energía de las olas desde los años noventa, busca actualmente a otros actores del sector de la energía en alta mar interesados en desarrollar esta solución para aplicaciones mundiales.

«Con el tiempo, ofreceremos soluciones para todo tipo de operaciones en alta mar, desde la piscicultura costera, los muelles y los puertos deportivos, hasta la piscicultura en alta mar, las plataformas de petróleo y gas y la producción de hidrógeno». La energía oceánica de corto recorrido que puede sustituir a las emisiones de operaciones importantes es el camino del futuro.

«Los convertidores de energía de las olas, eficientes desde el punto de vista espacial, no sólo son importantes para luchar contra el cambio climático, sino que también son esenciales para conseguir una forma sostenible de preservar la biodiversidad. Para nosotros, la vida del océano es importante», concluyó Solheim.