El brote de la pandemia de coronavirus ha tenido un gran impacto en la economía y el comercio mundial, perturbando numerosos sectores de diferentes maneras.

En particular, las recientes medidas de bloqueo y las restricciones de viaje han dejado a la gente de mar en el limbo, especialmente a los que se encuentran entre contratos y que forman parte del sistema mundial de cambio de tripulación.

Los sindicatos y las ONG se han visto inundados por las dificultades de la gente de mar para obtener asistencia, ya que se les deja varados en buques sin paga, sin poder regresar a sus hogares y privados en gran medida de información sobre los acontecimientos de COVID-19, lo que afecta profundamente a su estado de ánimo.

David Hammond, Director General de Human Rights at Sea (HRAS), cree que se ha producido una inexplicable falta de información sobre los detalles de las consecuencias de la pandemia en la gente de mar, así como en sus familias.

«Ha llegado el momento de decir toda la verdad, incluyendo lo bueno, lo malo y lo feo de las ramificaciones de COVID-19 sobre los héroes silenciosos que nos mantendrán abastecidos y vivos en esta crisis mundial sin precedentes», dijo.

Hammond añade que la narrativa actual es un avance desequilibrado del mensaje corporativo de que ‘los marinos no abandonarán sus puestos’. Sin embargo, insiste en que hay mucho más contexto detrás de una narrativa tan estoica.

«La actual narrativa pública no aborda, con ningún detalle, las dificultades muy reales de los numerosos marinos que sustentan el desarrollo marítimo comercial y sus beneficios. Esto se relaciona muy probablemente con la inconveniente e incómoda verdad de la situación actual», añade Hammond.