La Cámara Marítima Internacional (ICS, por sus siglas en inglés) organizó los diálogos ICS Leadership Insights, evento enfocado en la ciberseguridad, un tema que los líderes del transporte marítimo han tenido que abordar por los riesgos cibernéticos propios de sus organizaciones y entornos operativos. En la instancia, distintos actores del rubro participaron como ponentes.

Esben Poullson, presidente de ICS, fue el encargado de abrir el debate y destacó que la gestión de los ciber riesgos debe ocupar un lugar destacado en la agencia de la navegación. «La ciberseguridad es algo más que el equivalente digital de las armas, los guardias y las puertas del mundo físico. Internet es global y los ataques pueden extenderse a través de las fronteras y de las redes corporativas», explicó.

Poullson agregó que:

«la ciberseguridad es más que una simple póliza de seguros: se trata potencialmente de la supervivencia de las empresas. Una violación de la ciberseguridad no sólo puede perjudicar a una empresa, sino que puede llevarla a la paralización causando pérdidas de decenas, si no de cientos, de millones de dólares».

Por su parte, Paivi Brunou, director de ciberseguridad de Wartsila Voyage, sostuvo que es importante que el mundo del transporte marítimo aproveche las ventajas de estar más conectado digitalmente, buque a buque y con tierra, con el fin de optimizr las operaciones. Además, advirtió que los sistemas digitales, al volverse más interconectados y complejos, la identificación y gestión de los riesgos también lo es.

«Un incidente cibernético no siempre es como un incendio masivo; no siempre es fácil ver que algo ocurre en el sistema. La 4ª revolución industrial ha cambiado en la última década nuestra forma de trabajar, dónde lo hacemos y las competencias que necesitamos», explicó Brunou. También previó que en la próxima década identificar y gestionar ciber riesgos será más complejo; «los buques transportan una gran cantidad de personas, carga e información y tenemos que encontrar nuevas formas de protegerlos».

La OMI estableció la Resolución MSC 428(98), que identifica la ciberseguridad como un riesgo que debe abordarse en los sistemas de gestión de la seguridad y verificarse en las auditorías, esto al partir el 2021. Sin embargo, para muchos actores del área, el tratamiento de estos riesgos aún no está avanzado, por lo que los expositores propusieron intensificar su actividad.

Julian Clark, socio principal de Ince, dijo que;

«el sector marítimo se considera un objetivo blando en relación con la exposición cibernética. El sector de la aviación, por ejemplo, nos lleva mucha ventaja y las estadísticas hablan por sí solas. En los últimos 12 meses se ha producido un aumento del 400% en los incidentes cibernéticos en el sector marítimo».

Los expositores incitaron al sector marítimo a poner ojo a la amenaza que significan los ciber delincuentes, que utilizan puntos débiles de la tecnología operativa para acceder a los sistemas informáticos. Clark agregó que se ha producido un aumento del 900% en los incidentes cibernéticos de la tecnología operativa en los últimos tres años.

Chronis Kapalidis, del Departamento de Seguridad Internacional de Chatham House, advirtió sobre la sofisticación de los ciber delincuentes que tienen como objetivo el transporte marítimo, hackers que utilizan información de código abierto sobre los dispositivos del Internet de las Cosas para acceder a sistemas informáticos de las empresas mediante bombillas inteligentes conectadas por Wi-Fi.

Una compañía naviera, por ejemplo, sufrió múltiples abordajes de piratas en el Golfo de Adén. Luego descubrió que los piratas pagaban a hackers para acceder a los planes de itinerario y así optimizar sus ataques.

Phillip Morgan, catedrático de Factores Humanos y Ciencia Cognitiva de la Universidad de Cardiff y Airbus, afirmó que «los humanos pueden ser la línea de defensa más fuerte contra los incidentes cibernéticos». Además, explicó que es vital no suponer cuáles son las vulnerabilidades humanas de una empresa, sino que es preferible medirlas a nivel organizativo.

«Las vulnerabilidades humanas en el ámbito cibernético no siempre son obvias. La impulsividad, el sexo o la personalidad extrovertida no siempre son buenos indicadores de quién será un objetivo más exitoso. La valoración de las amenazas, la autoeficacia en materia de seguridad y la afinidad con los dispositivos que utilizamos suelen ser más claves», dijo Morgan.

El catedrático dijo que es importante la investigación de vanguardia sobre cómo las personas utilizan e interactúan con la tecnología mediante el seguimiento de los movimientos oculares, la dilatación de las pupilas, el pulso y el ritmo cardíaco. «Necesitamos conjuntos de herramientas y ser más especialistas en el ámbito de la ciberseguridad socio-técnica».

Según los expertos, el transporte marítimo debe abordar las lagunas existentes en los convenios y reglamentos internacionales, y el impacto que tiene en los seguros, señaló Clark. Si un incidente cibernético hace que un buque se considere no apto para la navegación, por ejemplo, surgirán problemas de diligencia debida. «¿Qué ocurre si se produce un ciber incidente en un buque de nueva construcción y se descubre que se ha producido por un defecto en el sistema del barco? Podría argumentarse que entra en el ámbito de la diligencia debida de los propietarios y, si es así, ¿qué tiene que hacer el propietario?».

Clark propuso crear una marca de ciberseguridad para los sistemas de a bordo, de manera que pueda ser regulada y reconocida como una norma de confianza. Morgan, por su parte, cree que «tenemos que estar preparados para cambiar. Lo que nos protege una semana puede no funcionar la siguiente. Tenemos que ser conscientes y apreciar lo buenos que somos como seres humanos para ser adaptables, y no hay razón para que no seamos adaptables para la ciberseguridad. Es la única manera de ganar», concluyó.